ANÁLISIS SOBRE LA OBRA “LA OTRA HISTORIA DE EEUU"
DEL AUTOR HOWARD ZINN
Por Comuna "Manuelita Sáenz"
CAPITULO
I
COLÓN
LOS INDÍGENAS Y EL PROGRESO HUMANO
La historiografía se ha encargado de
crear la historia de América y su desarrollo humano a partir de los viajes de Cristóbal Colón y lo
han calificado y registrado primero como
el “Descubrimiento de América”, después como el “Dia de la Raza“, y finalmente
como encuentro de dos mundos o encuentros de culturas”, para los pueblos indígenas significo una
invasión, una masacre.
Después de más de quinientos años de
aquel lamentable hecho de la historia, todavía quedan rezagos del sometimiento,
cuando encontramos en algunos libros la trillada frase al referirse a España
como “La Madre Patria”.
Muchos historiadores se han encargado de
registrar los hechos de la invasión europea de los pueblos indígenas de
América, el autor Howard Zinn hace referencia a como en los EEUU, los libros de
historia que se dan de generación en generación de niños, se habla de una
“aventura heroica” y no del sangriento genocidio, incluso en muchos países de
América se celebra el día de Colón.
Venezuela hasta hace pocos años
celebraba el día de la raza (el 12 de octubre en honor al “descubrimiento”), en
nuestros textos escolares como parte de la dominación de la industria cultural,
teniendo a la editorial española “Santillana” como la encargada de contar
nuestra historia, también a nuestra generación de niños, se les enseñaba que el 12 de octubre Cristóbal Colón descubrió
la América, realizando sus viajes en tres calaveras: La Pinta, la Niña y la Santa
María, pero por ningún lado se hace referencia al exterminio y esclavitud a que
fue sometido el pueblo indígena, la
implantación de la religión como instrumento opresor, ni del saqueo de las
riquezas como el oro y la plata que fue a parar en las arcas europeas.
Con la llegada de la revolución bolivariana, se
someten a revisión los textos escolares de historia, lo que antes se celebraba
como el dia de la raza se elimina y se decreta el dia 12 de octubre como “El día
de la Resistencia Indígena”, de esta forma se reivindica la lucha de los pueblos indígenas.
El comandante Chávez, reivindicador de
los pueblos indígenas de Venezuela y de toda América, no se cansó de
recordarles a España el genocidio que se cometió contra este pueblo originario
y el saqueo de sus recursos naturales,
pero la verdad irrita, como lo demostró el rey Franquista cuando con toda su
arrogancia aristocrática pretendió callar la voz de los pueblos.
Howard Zinn cita a Fray Bartolomé de las Casas quien escribiera
el libro sobre La vida de Cristóbal Colón, a quien describe como un ser
excepcional un predestinado, sin embargo el autor lo califica como una persona
con suerte, Cristóbal Colón fue el precursor de los viajes a América, fue quien
abrió el camino para la invasión y el genocidio de más de 90 millones de seres humanos.
Cristóbal Colón y su ejército de
sanguinarios tenían como misión la conquista de nuevos territorios, España para
la época ostentaba la ventaja de ser una de las principales potencias navieras
junto a Portugal e Inglaterra, y ese hecho le facilito a Colón el viaje a
nuevas tierras.
El autor cita a Samuel Eliot Morison, un
historiador de Harvard autor del libro “Cristóbal Colón Marinero”, al respecto el
autor señala que Morison no omite datos sobre el tema ni tampoco miente, sin
embargo, agrega el autor, “no se entretiene con la verdad y pasa a considerar
las cosas que le parecen más importante”, por ejemplo el autor señala cómo
Morison en su relato habla de los asesinatos en masas, pero para el eso no es
importante, lo más importante es el heroísmo de Colón y sus sucesores, hay aquí
una intensión de justificar la matanza, lo que aclara el autor que “no es una
necesidad técnica sino una elección ideológica”.
En la invasión europea, el primer
contacto de Colón, fue con el pueblo indígena de los Arawak, el autor los describe como un pueblo
noble, sin malicia, vivían en un sistema comunitario, eran cordiales, esa
condición humana de los Arawaks fue aprovechada por Colón para someterlos y
exterminarlos, el autor hace referencia a lo escrito por Colón en su diario:
“…No llevan armas ni las conocen al enseñarles una espada la cogieron por la
hoja y se cortaron al no saber lo que era. No tiene hierro sus lanzas son de
caña. Serían unos criados magníficos, con cincuenta hombres los subyugaríamos a
todos y con ellos haríamos lo que quisiéramos”.
Un contraste total entre la hospitalidad
de los Arawaks, de los pueblos de américa
y los habitantes de la Europa renacentista bajo el mando de los papas, los
reyes y la obsesión por el dinero.
Al igual que hoy, los imperios de ayer se han caracterizado por su afán de conquista, siempre buscando la
expansión de su territorio y por supuesto el beneficio económico, en el caso de
Colón la ambición apuntaba a la búsqueda de riquezas y especias al otro
lado del Atlántico.
La arremetida de Colón y sus sucesores,
no fue solo contra el pueblo de los Arawaks, al momento de la invasión europea,
en América existía una variedad de pueblos, pequeñas y grandes civilizaciones con su propia tradición y cultura, por ejemplo el imperio
Inca, un pueblo pagano que adoraba al sol o dios Inti, a la tierra o “Pacha
Mama”, la cultura Azteca donde adoraban a dioses inspirados en animales, todas
esas culturas y sus creencias fue arrasada a fuego y espada imponiéndole la
religión del cristianismo.
Otro de los detalles que menciona el
autor es colocación de bases militares,
cuando pensábamos que las bases
militares estadounidenses en América Latina como por ejemplo las 7 bases que
mantiene en Colombia amparados en el Plan Colombia para “combatir el
narcotráfico y el terrorismo”, eran las primeras bases militares de un imperio
en América Latina, el autor nos señala
que la primera base militar en América fue establecida por Cristóbal
Colón en la Hispaniola (hoy la isla de Haití y República Dominicana), desde
este fuerte construido con la madera de la Santa María, Colón inicio su
arremetida contra la población indígena.
El fuerte se convirtió en el centro de
operaciones de Colón, desde allí se organizaron las capturas de los indígenas y
crueles asesinatos a los que se resistían a entregarse, desde este fuerte que
Colón llamo “Navidad” salió el primer cargamento de indígenas prisioneros que
fueron enviados a Europa para ser utilizados como esclavos.
El autor relata como Colón ante la
imposibilidad de encontrar oro, para justificarse ante sus financista de España, en vez de oro enviaba
esclavos indígenas: “Capturaron a mil quinientos hombres y mujeres y niños
Arawaks, les retuvieron en corrales vigilados por españoles y perros, para
luego escoger los mejores quinientos especímenes y cargarlos en naves”, pero no
todos lograban sobrevivir, el autor agrega: “De esos quinientos, doscientos
murieron durante el viaje. El resto llego con vida a España para ser puesto a
la venta…”
La crueldad de los españoles no tenía
limite, los indígenas eran tratados como animales y no conforme con la depravación humana, todos los
actos eran en nombre de dios, el autor cita una frase escrita por Colón: “En el
nombre de la Santa Trinidad, continuaremos enviando todos los esclavos que se
puedan vender”.
La invasión española a las tierras de
América significo el exterminio de todo un pueblo indígena, el caso de la isla
de Haití, es solo una muestra de lo que ocurrió en todo el territorio
americano, con la invasión de los europeos, porque a los españoles les
siguieron, portugueses, franceses e ingleses.
El autor relata como una población de
250 mil indígenas en 1492, poco a poco fue exterminada, “en dos años la mitad
de los 250.000 indígenas de Haití habían muerto por asesinato, mutilación o
suicidio”. El autor señala que para 1550, quedaban quinientos indígenas y para
el año de 1650 no quedaban ni uno solo de los Arawaks ni sus
descendientes.
El autor refiere que no se trata de
juzgar y condenar a Colón in absentia,
al contar la historia.
Lo que no se puede negar es que en
nombre del “progreso humano” más de 90 millones de seres humanos fueron
exterminados por defender su territorio del invasor europeo.
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